La inclusión educativa requiere de una pedagogía en donde profesores y estudiantes se relacionan desde la complejidad y diversidad que atañe al siglo XXI.
Esta inclusión educativa pretende que los estudiantes desarrollen habilidades y conocimientos que le permitan crecer en autonomía e independencia, a través del trabajo con sus pares y con las demás personas que conforman su contexto.Tomando como resultados las prácticas inclusivas eficaces que satisfacen tres condiciones:
1.- Que las experiencias de aprendizaje de calidad estén disponibles para todos los estudiantes. El lenguaje inclusivo evita etiquetar a los estudiantes.
2.-Que nosotros como docentes planifiquemos e implementemos sus enseñanzas con base a la evidencia pertinente y relevante al grupo de estudiantes.
3.-Que los estudiantes sean capaces de demostrar que dominan el contenido e incorporan el aprendizaje, convirtiéndose en estudiantes independientes a lo largo de sus vidas.
Hoy día nuestros estudiantes necesitan aprender para y estas habilidades responden a las nuevas formas de contacto que el estudiante tiene con el aprendizaje.
El desarrollo de las habilidades del siglo XXI es dinámico. Debido al avance de la ciencia y la tecnología que impone el mundo globalizado, se requiere la capacidad de adaptarse permanentemente a nuevos retos y transformaciones.

